Las compras a través de Internet están cada día más introducidas en nuestras vidas. Y son un segmento de mercado que parece no sufrir la recesión que afecta a otros canales de venta y a la economía en general. La Asociación Española de Comercio Electrónico prevé que, a finales de 2009, las ventas por Internet hayan crecido un 56% respecto a las cifras alcanzadas en el año anterior.
En marzo de 2008, un estudio de Tickbox.net desveló las principales vías de compra online que utilizan los consumidores en el Reino Unido. Un 70% de los participantes en el estudio manifestó que utiliza un motor de búsqueda, una comunidad de cashback o una página de comparación de precios antes de hacer una compra online. Dos de las tres herramientas citadas, la comunidad de cashback y las páginas de comparación de precios, apuntan directamente al factor clave de decisión a la hora de hacer una compra online: el precio.
Las comunidades de cashback, más desarrolladas en el mundo anglosajón, están extendiendo su base de usuarios en toda Europa, y España es uno de los países en los que han puesto su foco en los últimos meses. Su propuesta es beneficiosa para los consumidores, pero también para las marcas asociadas a este tipo de canal de venta.
Existen varias razones por las que podemos llegar a considerar los sistemas de cashback como el futuro del marketing de afiliación. Para los anunciantes, que sea una herramienta de marketing online les permite sacar partido de la capacidad de medición y seguimiento que ofrece este tipo de campañas, modificando lo que no funciona de forma dinámica y adaptándose a las necesidades puntuales de los clientes para ofrecerles el producto que quieren y en el momento oportuno del proceso de compra. Además, como modelo de marketing enfocado a resultados, el cashback les permite pagar simplemente por los resultados reales de las campañas que realizan, es decir, por las comprar que se hacen efectivas. De esta forma, crece el ratio de conversiones y se constata un retorno de la inversión más fuerte.
Para el consumidor final también es una herramienta ventajosa. Una encuesta de Coremetrics entre 1.000 clientes británicos afirma que el 45% de ellos aceptarían que se les enviasen ofertas ligadas a sus comportamientos en la web a condición de que pudiesen anular la suscripción a los envíos. Además, el 35% de los encuestados afirmaba que este tipo de ofertas les podría reportar beneficios, tales como ahorros de dinero y de tiempo. Un reciente estudio de Pixmanía así lo constata: las compras online resultan en muchos casos hasta un 40% más baratas que las tradicionales.
Pero el cashback va más allá, por dos razones fundamentales. La primera es que ofrece al usuario final sólo ofertas concretas sobre los productos en los que está interesado. Al tratarse de ofertas, y no de simples envíos publicitarios, garantiza al cliente que es el mejor trato que puede obtener para ese determinado producto que está buscando, sin necesidad de que recurra a páginas de comparación de precios.
La segunda razón refuerza la primera. El consumidor no solo obtiene el mejor trato y una oferta exclusiva, sino que además recibe una devolución en efectivo de parte del dinero que ha gastado. No se trata de rebajas o descuentos ocasionales, sino de un modelo que garantiza al consumidor el retorno de parte de su gasto.
En época de crisis, esta puede ser una opción muy atractiva a tener en cuenta por los consumidores a la hora de elegir la forma de hacer las compras y un modelo de marketing eficaz para los anunciantes. Y así poder comprar y vender de la mejor manera incluso en tiempos de crisis.