Tras un año de investigación, las autoridades turcas han multado a Google con un total de 71 millones de liras turcas (unos 32 millones de euros o 47 millones de dólares) por evadir el sistema fiscal nacional, supuestamente.
Según los medios locales, el gobierno turco tiene derecho a un impuesto adicional ya que Google opera publicidad online en el país e incluso cuenta con oficinas y una filial registrada allí, mientras las facturas y los pagos tienen origen en Irlanda. Ésta última parte parece ser cierta ya que la sede oficial de Google en Europa se encuentra en Dublín y la mayor parte de sus servicios financieros y soportes se encuentran centralizados allí.
Así, las autoridades turcas reclaman que Google está obligado a pagar los impuestos nacionales de los ingresos generados a través de su compañía registrada con sede en Turquía y afirma que tras una amplia auditoria han llegado a la conclusión de que Google debe al gobierno unos 50 millones de dólares en impuestos impagados.
Google, por supuesto, ha declarado que estas afirmaciones no son ciertas y que no tienen que pagar ningún impuesto al gobierno turco sólo por tener una sede en el país ya que sus operaciones publicitarias se realizan a través de la red de Irlanda. En el comunicado añadió además que actúa en función de la legislación fiscal del país en el que opera, incluido el turco y que se encuentra en negociaciones con el mismo.