La Unión Europea está preocupada porque muchos operadores móviles cobran por las llamadas de voz por minuto en lugar de por segundos, lo que aumenta las facturas a los consumidores.
Los consumidores pagan de promedio un 24% más que lo que en realidad se utiliza. Además, como parte de una normativa ampliada sobre el roaming, los precios en el extranjero han de bajar de nuevo a principios de septiembre.
El precio máximo para la realización de llamadas en el extranjero se reduce a 0,46 de 0,49 y para la recepción será de 0,22 en vez de 0,24.