Merlin, una discográfica que hace dos meses pasó a ocupar el quinto puesto de las discográficas más importantes, se ha posicionado contra la decisión de Last.fm, una red social basada en la música, de pagar derechos de autor a los artistas independientes de su red.
Según Merlin, estuvo los últimos meses negociando con Last.fm acerca de las licencias y en nombre de los miembros de Merlin, pero parece ser que en la actualidad las conversaciones se han han estancado. Acusan a Last.fm de aprovecharse de los artistas sin pagarles estos derechos hasta el momento y de no dar signos de ir a devolvérselos.
Por su parte Last.fm no ha querido hacer declaraciones ante estas acusaciones, aunque el representante de la compañía declaró que examinarían la cuestión y que pronto darían alguna respuesta.